Desafío extremo: evitar amputación por gangrena.

Uno de los casos más complicados de mi carrera profesional y de los que más satisfecho estoy de haber resuelto es el siguiente, que reseño tal cual apareció en la  Revista Española de Podología (2ª época - Vol. III - nº6 Septiembre/Octubre 1992) editada por la Federación Española de Podólogos:

 

Paciente joven no diabético, que acude a consulta buscando una última opción para que el dedo de su pie izquierdo no sea amputado.

Se objetiva necrosis del tercio distal de dicho dedo con infección descontrolada.

El paciente relata que hace siete meses se le ha practicado una extracción ungeal, con seguimiento controlado pero sin mejorar su problemática, incluso refiere que empeora día a día.

Mi aportacion a este caso es simultanear el tratamiento,  unas veces conservador y otras quirúrgico de manera ambulatoria.

Desde los procedimientos para extirpar parcialmente la falange distal y osteomielítica, a la regenaración tisular del tejido afecto, incluida la uña.

Todo ello en un período de tiempo comprendido desde la primera visita a la consulta y transcurridos cinco meses hasta la fecha de alta por su total curación.

 

El objetivo es hacer llegar al podólogo la necesidad de realizar en determinados casos y con este tipo de patología un tratamiento conservador - quirúrgico, programando un correcto e individualizado estudio del paciente y sus necesidades. Hay que impedir llegar al tratamiento radical o amputación.

 

Es seguro que en muchos casos este tratamiento y seguimiento será resolutivo y francamente satisfactorio.

 

Este caso fue objeto de varias ponencias posteriores dada la repercusión del éxito del caso.

 

 

 

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